
Si nos ponemos a pensar, siempre, o al menos la gran mayoría de las veces, hay algo que nos impulsa a salir adelante, a sacar fuerzas de donde no tenemos y no parar hasta lograr lo que necesitamos, lo que deseamos, lo que nos propusimos. Muchas veces este proceso se da de forma inconsciente o en una situación límite, lo cierto es que salir adelante es un impulso que nos motiva constantemente. Precisamente, aquel impulso, aquella motivación, aquel condicionamiento que hace que no desmayemos en la búsqueda de nuestro objetivo se llama autodisciplina.








