¿No alcanzas tus sueños? Ten cuidado, puedes estar siendo víctima de un sabotaje.
Si este es tu caso, es muy probable que estés siendo víctima de una sabotaje. La más común y subvalorada clase de sabotaje: el auto sabotaje.
Tener éxito rara vez depende de los demás. Obviamente en esta compleja telaraña de las relaciones interpersonales necesitamos unos de otros para lograr nuestras metas. Pero no son los demás quienes nos están privando de tener éxito -o de encaminarnos en el camino del éxito- sino nosotros mismos a través de conductas que auto sabotean el camino a la realización de nuestros sueños.
Conductas de auto sabotaje que te impiden tomar las riendas de tu camino al éxito:
1. Esperar el momento adecuado.
Si comienzas a escudriñar detenidamente tus opciones en busca del momento adecuado para lanzarte al ruedo lo más probable es que ese momento nunca llegue. Esperar por el momento adecuado casi siempre se trata de un bloqueo mental del que raramente somos conscientes.
Es la acción lo que te pondrá en el camino del éxito, no la documentación, ni la investigación o la reflexión.
Nos encontramos en un mundo lleno de oportunidades. Las oportunidades ocurren ahora, en cada minuto de la vida. Esperar por el momento adecuado es un error garrafal. ¡La más contundente realidad es que el momento adecuado es AHORA!
2. Compararte.
Es lógico que si te comparas con quienes ya han tenido éxito te puedas sentir desanimado. Pero eso pasa porque miras a esas personas con un aura especial que las reviste por su éxito. ¿Crees que esas personas exitosas antes de alcanzar sus triunfos tenían más oportunidades que tú o eran más listas o más dotadas? En la mayoría de los casos la respuesta es NO.
Si das un vistazo a algunas de las biografías de las personas más exitosas del planeta te sorprenderá encontrar cuán parecidas eran sus vidas lo que es ahora la tuya. Y muchas veces tenían muchas menos oportunidades o recursos de los que tienes tú ahora mismo.
3. Temor a fracasar
Si sientes el llamado interno, lo sigues y perseveras, ¡sencillamente no hay posibilidades de que fracases! Además piensa en algo que a lo mejor te sirva de motivador. Imagínate dentro de 10 años. ¿Cómo se siente pensar que ni siquiera lo intentaste (que realmente lo intentaste)? ¿Mal, no?
El miedo al fracaso no puede seguir deteniéndote. Si estás persiguiendo un sueño que realmente está alineado con tu verdadero ser, no sólo lo vas a alcanzar, ¡sino que vas a disfrutar como loco el camino!
4. No tener un sueño, una meta, una idea clara de lo que quieres
Hazte esta pregunta: ¿Qué estás persiguiendo exactamente? Si vas por la vida a la deriva no te extrañe que no tengas éxito. Siempre existe la posibilidad de que te lo topes por casualidad ¿pero estás dispuesto a esperar por ese golpe de suerte que probablemente nunca llegue? Haz el ejercicio de poner en palabras claras lo que quieres lograr, es necesario para que puedas descubrir los pasos que necesitas dar.
5. Detenerte al primer obstáculo
¿Sabes qué pasará si logras superar un obstáculo? Saldrás muy fortalecido, con más bríos y con energía renovada. Los obstáculos son muchas veces parte del camino. Mantente enfocado y alineado con tu sueño.
Convierte a los obstáculos en aliados para tu éxito en lugar de convertirlos en tu despedida del camino al triunfo.
6. Escuchar consejos no alineados con lo que deseas
Esto no tiene que ver con los demás. Tiene que ver contigo ya que eres tú quien decide escuchar consejos y seguirlos.
Si ya tienes claro lo que quieres lograr. Si sabes quién eres, qué te apasiona, qué buscas, entonces no pierdas tiempo y valiosas energías sopesando consejos de quienes te "echan para atrás". Haz oídos sordos. Es lo mejor que puedes hacer. Tú vas para donde vas. Punto.
7. Sentirte poco capacitado
Estamos en la escuela de la vida. No hay nada, absolutamente nada que no puedas aprender e interiorizar. Nadie nació aprendido. Saber esto te pone en un camino mágico en el cual te encontrarás con los recursos y personas que te facilitarán tu tarea de aprendizaje de cara a tus sueños y metas.
8. Escuchar tus voces internas equivocadas
Todos las tenemos. Son esas que nos dicen que probablemente fracasaremos o que haremos un terrible ridículo o que no seremos capaces de seguir adelante o que cualquier cosa que emprendamos puede fallar.
Esas pequeñas vocecillas no pertenecen a tu yo superior. Ni siquiera son TÚ. Son pequeños saboteadores que han llevado al fracaso (el fracaso de no intentar) a millones de personas. ¿Serás tú uno de ellos? ¡Yo creo que no! No las escuches, más bien, alecciónalas contándoles tu firme propósito.
Te deseo éxito y prsperidad
Eliana EL
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